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miércoles, 14 de enero de 2015

Taller Literario (artículo nº 6) La “re-culturización” social


La “re-culturización” social
 
 

En cierta ocasión, un gran autor como lo es Arturo Pérez Reverte alegó de cierta España inculta alejada de las letras. Esto es una queja lógica, que al cabo viene a ser tan racional como si un empresario tabaquero se queja de que los españoles no fuman lo suficiente.

Hoy por hoy, en cambio, en este país que se publica más que se vende, sucede que la lectura, que no la literatura, ha tomado otros derroteros bien distintos a la utopía latina que propone el señor Pérez Reverte. Hoy se escribe mucho más que “se lee”… aunque es obvio que, a tenor de la trama que me traigo entre manos en este artículo, por ende se lee tanto como lo que es escrito. Hablo, ni más ni menos, de la intensiva acción de escritura que recae en nuestra nueva sociedad. Y no para libros y aventuras, dramas y epopeyas… sino para comunicarse. Hablo, pues, de la telefonía móvil.

¿Quién iba a creerse, solo diez años atrás, que la gente escribiría incluso al volante de sus automóviles?

¿Escribir…? ¿Es que estamos locos?

Y, aunque todo esto parezca irracional, tiene “sentido”. Las especies evolucionan dependiendo de las condiciones del medio en que se desenvuelven. Así pues, primero todos hablábamos no sé cuántos minutos de tarifa fija, luego enviábamos mensajes SMS hasta que éstos se extinguieron con la llegada del WhatsApp. Hoy, España está llena de “escritores”… o quizá tele-operadores o mecanógrafos autodidactas con virtudes más que sorprendentes; los he visto escribir a unas pulsaciones por minuto de infarto.

…Otro cantar es el contenido de lo que se escribe. Teniendo en cuenta que es mejor esto que nada, a menudo titubeo con cierta picaresca cuando alguno de mis hijos o mi mujer me tientan la corrección puntual de alguna palabreja de sus mensajes de WhatsApp  (no vayan a hacer el “ridículo”), a lo que a menudo quiero responder algo así como “depende… depende del destinatario”. Y que nadie se engañe. Tampoco hay que escribir estos mensajes de amigos y familia como en un examen para filólogos. A mí me sobra con que la gente haya vuelto a las letras, algo que, ya digo, hace no mucho tiempo era algo realmente impensable, cuando pensábamos que, en el futuro, nos “escribiríamos” con mensajes visuales directamente grabados con la cámara de nuestro reloj.

Y entretanto supongo que tanto texto es más bien baldío (y respetando todos los niveles “literarios”, aunque sea entre risas y bromas), sirva al menos este gesto de rompededos y quiebracuellos de sala de espera y autobús para que la gente esté en contacto con el abecedario, a pesar de que me choque que amigos que ya tenía en el olvido me enloquezcan a mensajitos de WhatsApp solo por la novedad de que hacerlo sale gratis (en la apetencia de que todo consumo de la red está infinitamente incluido en sus tarifas de pago). …Luego lo mejor de estas redes de comunicación son los refraneros, noticias y citas que suponen cierta vuelta a “la vieja escuela”, quizá más la atención al material informativo para quienes solo miraban el periódico para ver los resultados de la quiniela.

Vista esta nueva revolución cultural, cito que hasta de los bajos fondos sociales aparece gente con talento, y ya me dirijo a estos raperos que, al menos, riman y a menudo con tanto acierto como quienes se creen poetas consumados. También algo es algo y que sean bienvenidos. Quién sabe, porque el mundo gira y nadie es capaz de predecir qué nos va a deparar la próxima década, sea que la gente se aficione a la moda de hablar como Cyrano de Bergerac y más de un autor termine deseando que su sociedad vuelva a sus tan criticados orígenes, a esa plebe humana que escribía las b con v y viceversa.

No sé… No sé si en España se lee mucho… pero se escribe una barbaridad.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Poema número 1

Nada más acorde en la iniciación de la presentación de mis poesías que poner la primera que escribí, mi primera aventura en este género. De eso hace ya más de diez años... y de vez en cuando recurro a este desoxidante natural que equilibra mi mente y calma mis ansias de tocar un poco de música en el papel.




El Viento

 

Su envidia nos robó el amor que quise darte

Un beso encargué al viento que te llevara,
volando, bajo las estrellas y para tu mejilla,
sincero, arropado...
bajo sus alas.
 
En él puse un poco de mi corazón,
mis recuerdos lo acompañan,
de mi boca nació para el viento...
del viento hasta tu cara.

Lo adorné de mi sonrisa,
de un llanto que todavía nadie ha visto,
le di un poco de furia al entregarlo,
un poco de fuego le haría volar,
le di un sano pensamiento,
y un poco de ternura al verlo marchar.

Por él entregué todo lo que soy,
sólo una frase de la historia más bonita jamás contada,
de mi ser, de mi espíritu, de mi palabra...
un poco de mis rarezas, de mi pensamiento... de mi alma.

Entregué al viento un beso de amor,
confié en él para que te lo llevara...
era parte de mi corazón... era un beso de amor...
era tan bonito que nos lo robó.